Nota Editorial

Una mañana me desperté con la llamada de mis padres. Uno de los árboles de nuestra finca se cayó durante una tormenta esa noche. Mi hermano y yo fuimos reclutados como un grupo de trabajo en el calor del momento. Luchamos para levantar el árbol caído, pero estábamos en total desorden. Luego, elaboramos una propuesta basada en mis tareas de Física: conectar las cuerdas y poleas con los ángulos y distancias correctos. Nuestra habilidad, técnica y conocimiento dieron como resultado un esfuerzo exitoso ese día.

Este evento común me hizo pensar en lo importante que es tener los conocimientos adecuados y las habilidades necesarias cuando surge una oportunidad frente a nosotros. Recordé el experimento del gran científico, político, filósofo y empresario Benjamin Franklin cuando exploraba la naturaleza de la electricidad a través de una cometa y una llave simple. Al igual que Ben Franklin debe haber sido, también me sorprendió lo emocionante que es que mis habilidades y conocimientos puedan ser un elemento clave para marcar una diferencia en el mundo, sin importar cuán grande o pequeña sea. Tal vez un árbol no haga la diferencia, pero las pequeñas acciones resultan en grandes cambios. Es alentador descubrir que mis actos pueden marcar la diferencia e impactar positivamente en la vida de otras personas, beneficiar al medio ambiente y a la sociedad. Salvar un solo árbol puede no ser rentable, pero sienta el ejemplo y allana el camino para que otros árboles, bosques enteros y tal vez la humanidad se salven. La razón y el conocimiento no tienen sentido cuando la fe está ausente. Necesitamos creer que nuestro trabajo puede contribuir a construir una sociedad mejor.

En cada familia o comunidad, hay una variedad de identidades. Incluso cuando nuestras opiniones y enfoques puedan diferir, siempre debe haber un trabajo en equipo coordinado y determinación para encontrar la solución que mejor se adapte a los intereses de todos. Sin embargo, deben prevalecer la honestidad, la decencia y la integridad. Debemos encontrar significado y propósito en nuestros esfuerzos, y cómo las habilidades, la cohesión, el compromiso y la acción pueden trabajar por el bien común. Hoy se nos presenta en Las Hayas una oportunidad de este tipo. Este es el momento de forjar amistades para toda la vida y deleitarse con los placeres del aprendizaje.

Debemos buscar la verdad y la comprensión en una comunidad que prospera por la inclusión, el pluralismo y el coraje de alzar la voz. Este es un llamado a todos los estudiantes que buscan interactuar con otros mapaches tanto dentro como fuera de las aulas; a estudiantes que quieran formar parte de una comunidad autocrítica con identidades plurales que contesten la realidad a través de hechos y acciones, asumiendo riesgos.

En Las Hayas hay sitio para todos. Nuestros maestros nos brindarán el conjunto de herramientas necesario para abordar un problema de manera sistemática, pero debemos comprometernos y trabajar juntos para convertirnos en pensadores críticos y seres humanos independientes.

Quiero invitar a la comunidad estudiantil de nuestra escuela, desde la facultad, los compañeros y el personal, a participar y participar en la creación de un nuevo capítulo, una nueva sección de la revista de la escuela dedicada a alzar nuestras voces. Perseguir lo que es verdadero para nosotros. El objetivo de esta convocatoria es encontrar nuevas y mejores formas de promover el conocimiento, la curiosidad y, sobre todo, la responsabilidad hacia nuestra comunidad. La comunicación es la base de una educación integral que nos ayudará a ser mejores personas, ciudadanos y seres humanos. La educación de Las Hayas dará la profundidad y amplitud para adaptar nuestras carreras que serán los medios para una vida significativa.

Por ello invito a toda la comunidad de nuestro Liceo a participar con ideas y hechos en el nuevo capítulo estudiantil de la revista Las Hayas, que se conocerá como La Gaceta Mapache. A través de ella, beneficiaremos a más y más personas y haremos un bien mayor. Esperemos buscar la verdad y la comprensión en una comunidad que prospera con el pluralismo y la inclusión. Si disentimos con alguien o algo, tendremos el coraje de alzar la voz y la paciencia para escuchar mientras aprendemos de nuestras diferencias. Nuestra fuerza impulsora será el compromiso de toda la comunidad y nuestra búsqueda de la verdad que desafía la realidad, hace preguntas y asume riesgos.

Nuestro país y nuestro estado necesitan comprender las implicaciones complejas, sociales, políticas, económicas y ambientales. Las habilidades y materias que adquirimos, y las experiencias que vivimos con amigos y compañeros pueden ser como las ondas que se forman cuando se arroja una piedra al agua, llegando a más personas y haciendo un mayor bien.

Así como las raíces y las hojas de los árboles que dan nombre a nuestra escuela se nutren de la tierra, los estudiantes también podemos fortalecer sus raíces y desarrollar ramas con el conocimiento que recibimos de nuestros maestros. Si alguien cae, la comunidad estará allí para levantarnos, para que podamos florecer nuevamente. Nuestra Escuela es como un bosque, donde todos los árboles se yerguen orgullosos y se protegen unos a otros de ser derribados cuando llega una tormenta.

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